martes, 23 de abril de 2013

Una nueva hegemonía








"El fútbol es un deporte que inventaron los ingleses, juegan once contra once y siempre gana Alemania" Gary Lineker.




Los reinados no terminan así como así. El rey siempre delega en otra figura la potestad y el privilegio de gobernar. Eso hemos podido presenciar hoy en el Allianz Arena. El F.C. Barcelona, dominador absoluto del panorama europeo gran parte de la última década, hincó la rodilla ante un equipo que supo minimizar sus opciones y explotar sus debilidades.

Podría decirse que es el resurgir del denominado fútbol total en el siglo XXI. El estilo de juego comenzado por la Holanda de Cruyff ha bañado las bases del actual proyecto de Jupp Heynckes, genio y maestro que será relegado de su puesto al final de temporada por Pep Guardiola. Al igual que en su etapa en el Real Madrid, puede ser despedido tras ganar la competición más prestigiosa de Europa. Y encima habiendo eliminado y retratado al equipo de su sucesor en el banquillo del Allianz. Cosas de la vida.

Una presión intensa con una línea adelantada, obligando al Barça a replegar la propia, asfixiaba la salida de balón del conjunto blaugrana. Un Messi "supuestamente" recuperado se veía obligado a bajar a recibir al centro del campo, donde el incansable trabajo de la dupla Javi Martínez-Schweinsteiger secaba cada intento del astro argentino por desatascar el encuentro, del que Xavi e Iniesta solo tuvieron dominio cuando el Bayern bajó una marcha tras el 2-0, pero siempre obligando al Barça a penetrar por banda y buscar centros al área donde la falta de un nueve puro se echa cada día más en falta.

En este contexto tuvo el Bayern todavía tiempo de anotar dos goles más con sendas acciones por banda, con un juego rápido y preciso, sin adornos. Un equipo acostumbrado a tener la pelota se la entregó al Barcelona, sabedor que la perdería de forma natural. Un equipo que adaptó perfectamente a otro estilo y salió vencedor. Un ejemplo de selección natural en el fútbol, adaptarse o morir. No es el fin de ciclo del Barcelona. Es el comienzo de la hegemonía teutona.

El panzer muniqués

Sammer, actual director deportivo del Bayern.
"Caemos mal porque otros quieren ser simpáticos, nosotros simplemente ganar". Con esta frase resume toda una institución del fútbol alemán como es Matthias Sammer la filosofía del Bayern de Múnich, la apisonadora alemana disfrazada de equipo que es el club de Baviera. Y no solo arrasa con todo lo que se pone en su camino en el campo, sino que también lo hace en los despachos.


Tras una semana movidita en las oficinas del Allianz Arena por el escándalo financiero que salpica a Uli Hoeness, presidente del club, el diario Bild (de información tan creíble como afín al Bayern) publicaba el bombazo de la Bundesliga: la entidad tetracampeona de Europa había pagado la cláusula de Mario Götze, jugador del Borussia Dortmund y que permanecerá en tal entidad hasta el 1 de julio de este año, momento en el que pasará a formar parte de la disciplina del equipo de Pep Guardiola. 37 millones de euros para ver a una de las perlas del fútbol alemán enfundarse la camiseta roja y para dar un golpe encima de la mesa en una semana crucial por la Champions League. Como un gallo sacando pecho en su corral.



Siguiendo los pasos de Sammer.

Quedará por ver el apoyo de la grada a Götze en este tramo final de la temporada, pero ya es retratado como traidor por ciertos sectores de la hinchada del BvB. Mismo odio que profesan al autor de la frase con la que abría esta reflexión: Matthias Sammer. Emblema del Borussia campeón de Europa en 1997, arrebató el año anterior el Balón de Oro a una estrella emergente como era Ronaldo Nazario, todavía en el PSV. Retirado de los terrenos de juego en 1998, dirigió desde el banquillo cuatro años (2000-2004) al club de Dortmund. Pese a todo esto, parece ser que a Sammer se le olvidó su pasado y  tomó rumbo hacia la entidad de Baviera, tentado por su organización y capacidad financiera.

No es la primera vez.

Esta estrategia del Bayern de contratar a un emblema del campeonato local ya ha vivido capítulos con anterioridad: cuando la amenaza era el Werder Bremen, se desembolsó el capital muniqués por dos de sus pilares como eran Miroslav Klose y Tim Borowski. Más reciente fue el fichaje del portero Manuel Neuer cuando el Schalke 04 de Raúl acechaba el dominio del fútbol alemán. 

El imperialismo económico de Múnich en Alemania y en el fútbol europeo (hágase referencia a casos como los de Luca Toni, Ribéry, Robben o Javi Martínez) no conoce fronteras.

La decimotercera sinfonía de Ferguson

La consecución anoche del vigésimo título liguero del Manchester United (7 First Division y 13 Premier League, todas bajo la batuta de Sir Alex Ferguson) vino precedida de una demostración de buen fútbol, con un juego directo buscando cerrar pronto el partido y dar carpetazo a la liga. Su última víctima fue un Aston Villa muy permisivo atrás, al que Van Persie difuminó en el Teatro de los Sueños en la primera mitad con un soberbio hat-trick.


Y es que gran parte del éxito de esta Premier League recae sobre la figura del holandés. Sin menospreciar a un enorme De Gea, una defensa que ha rendido a altísimo nivel o al doble pivote Carrick-Cleverley que, con la ayuda del incombustible Ryan Giggs, tantos partidos ha dominado, la llegada del holandés a Old Trafford ha repercutido en el éxito de los pupilos de Fergie. Y no solo a nivel de cifras goleadoras, su importancia va mucho más allá de eso.

En primer lugar, y puede que más aparentemente en la sombra, la decisión del holandés hizo mella en el otro equipo de la ciudad y campeón la temporada pasada: el Manchester City. Bien es sabido que los citiziens tenían al holandés como petición prioritaria de Roberto Mancini, pero Robin no se dejó engatusar por los "petrodólares" y acabó siendo un red devil.

El otro punto a destacar es una variante táctica muy interesante que afecta a otro de los puntales de este equipo: Wayne Rooney. Con Van Persie en la plantilla, se liberaba a jugadores con mucha movilidad como Rooney o Welbeck, pasando de  la punta de ataque a jugar detrás del delantero o cayendo a banda izquierda, respectivamente. 

Y es que en el último partido disputado frente al Aston Villa, Ferguson nos deleitó con la enésima capacidad de Wayne Rooney: ocupó el centro del campo junto a Carrick, llevando la manija del partido. Si bien con la selección inglesa se intuía la capacidad de Rooney de bajar al centro del campo a recibir e hilvanar la jugada con el hombre más adelantado, ayer pudimos presenciar esto mismo llevado a su máxima expresión.

Rooney enviando la pelota a Valencia en el 1-0.

Con la movilidad ofrecida por otro de los grandes fichajes de este curso como es el del japonés Shinji Kagawa, Rooney puede dedicarse a distribuir balones en el medio, ya sea en corto o buscando al compañero en largo, avalado por su extraordinaria visión y preciso golpeo del balón. Fruto de estos envíos en largo nacieron los dos primeros goles del United, pases precisos y medidos de un jugador que, liberado de tener que ser el referente ofensivo del equipo, nos descubre que su abanico de posibilidades puede ampliarse todavía hasta límites insospechados.

Rooney asiste a Van Persie en el 2-0.
Tal vez sin ser el equipo más fuerte (los refuerzos del Chelsea y la nómina de figuras del City podían hacer dudar del United), Ferguson ha conseguido alzarse con otro éxito que sumar a su palmarés. Con una apuesta por el juego directo, demostrada a lo largo de toda la temporada, el fútbol inglés vuelve a postrarse ante el equipo de Sir Alex, que nos ha premiado con un año más de sus sorprendentes y discutidas variaciones tácticas. Y es que al final, de una manera u otra, siempre funcionan.

lunes, 22 de abril de 2013

La brújula de la Casa Blanca


"Barco busca capitán". En esa frase podríamos resumir la comidilla de la prensa española esta última semana, la cual plasmaba tanto en papel como en versión digital sus diferentes apuestas sobre el sustituto de Xabi Alonso en el Real Madrid, el cual acaba contrato en 2014 y parece ser que no se contempla la idea de renovación por parte del cerebro vasco.



Ante esta situación, el baile de nombres y personalidades a sustituirle ha colmado las portadas de la prensa estos días. Una extensa lista de candidatos a ocupar el año que viene la parcela del medio del campo del Santiago Bernabéu junto a Alonso o en su lugar para darle descanso. La única opción que no se contempla es la venta del ex-jugador del Liverpool. Pero de estos candidatos, ¿son todas las opciones iguales?¿Realmente serían un fiel reflejo del tolosarra?.

Los nombres que han sonado con más fuerza son los de los franceses Kondogbia y Pogba. Y es algo que me sorprende, ya que a mi parecer, ninguno es de las características de Alonso, más bien son de perfil Khedira o del joven Casemiro (brillante partido del ex de Sao Paulo el pasado sábado frente al Betis).

Kondogbia es un futbolista de derroche físico en el centro del campo,de  ida y vuelta constante y que se anima a pegarla desde lejos. Pogba viene a ser lo mismo, pero más completo: es capaz de organizar la jugada desde atrás, además de poseer una técnica más depurada. Si bien ambos podrían sacar la pelota jugada desde atrás les falta la característica que mejor define al actual centrocampista blanco: el envío del balón en largo.



Otro nombre que figuraba en las quinielas era el de Gündoğan, jugador turco-alemán del Borrussia de Dortmund. Menos físico que los anteriores, me parece un jugador de corte similar a dos de los "fiascos" del Real Madrid en la búsqueda de esa pieza de rotación en el medio: Sahin y Modric. Y digo fiascos porque las lesiones que lastraron al primero en su etapa blanca y la diferencia de nivel del actual Modric (también es cierto que su rol es distinto) con el que pudimos disfrutar en el Tottenham los relega a una aportación por debajo de las expectativas.


En cuanto al producto nacional, sonó con insistencia hace unos meses dos figuras, clave en el juego de la actual Real Sociedad que a tantos enamora: Asier Illarramendi y Rubén Pardo. Ambos proceden de la misma escuela que Alonso, lo que les da cierto crédito en las oficinas del club blanco pese a su juventud y poca experiencia al máximo nivel.



Sea quien sea el elegido no será tarea fácil  hacer olvidar a uno de los pivotes más determinantes de la historia del fútbol español, la manija que mueve con absoluta precisión a uno de los clubes más laureados del mundo. A veces el acierto consiste en arriesgar.


Y Saint-Etienne brilló de nuevo


Ayer el fútbol francés se volvió a teñir de verde. El AS Saint-Etienne se alzó con la Coupe de la Ligue tras derrotar al Rennes con un solitario gol de Brandao. El recuerdo de las pasadas glorias cosechadas por Les Verts volvió a embriagar las calles de Saint-Etienne. No en vano, esta ciudad de la región Ródano-Alpes puede presumir de albergar al club más laureado de la historia del fútbol galo.

A pesar de su glorioso palmarés, ayer se puso fin a una sequía de 31 años sin títulos, desde que el ASSE levantase su último entorchado de liga allá por 1981 bajo la dirección de Michael Platini. Gran dominador del fútbol en Francia desde los años 60 hasta 1981 (consiguió sus diez títulos ligueros en ese periodo), su posterior ostracismo se vio contrastado con el reciente auge de su eterno rival: el Olympique Lyonnais, que consiguió sus siete ligas de manera consecutiva (2002-2008), amenazando su hegemonía histórica.

La clave del éxito de aquel equipo dominador recaló en la figura de Robert Herbin, que dirigió al club desde 1972 hasta 1983, llegando al banquillo con tan solo 33 años y consiguiendo alzarse campeón liguero tres veces consecutivas en los cuatro años posteriores. Con importantes figuras del fútbol francés como Rochetau o Bathenay, sería el modelo  que relanzaría al fútbol galo en el panorama internacional. Pero entre tanto éxito también hubo lugar para sombras. En 1976, el ASSE se media en Hampden Park al Bayern de Münich de Sepp Maier, Beckenbauer, Rummenigge, Müller y Uli Hoeness que venía de alzarse campeón de Europa durante dos años consecutivos y buscaba ampliar su racha. La que será recordada como "La final de los postes" depararía un duro golpe al Saint-Etienne, que dominó prácticamente todo el encuentro, pero acabó sucumbiendo ante el conjunto teutón.
ASSE que disputó la final de la Copa de Europa.

Pero ahora la esperanza vuelve a iluminar a la escuadra del Geoffroy Guichard, buscando que la consecución de la Coupe de la Ligue pudiese ser el pistoletazo de salida para un nuevo dominio de Les Verts en el fútbol francés, algo improbable con la adinerada sombra del PSG al acecho. Pero soñar es gratis. Y por qué no soñar de verde.