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lunes, 9 de diciembre de 2013

La purga de Moyes, crisis y Cabaye

¡Moyes los regala por Navidad!

El Manchester United es ese club que cuenta con Rooney y Van Persie en sus filas (como la temporada pasada), que tiene un entrenador escocés (como las últimas 27 temporadas) y que se arrastra por la clasificación de la Premier League tras disputarse las 15 primeras jornadas (no, eso no sucedía la pasada temporada).
Decir que "la sombra de Sir Alex Ferguson es demasiado alargada" suena a topicazo y no creo que sea lo más correcto. Fergie tampoco tuvo unos inicios fáciles en Old Trafford y todos sabemos -o al menos esperamos- que David Moyes también cuente con el tiempo y la confianza suficientes para enderezar el rumbo. Lo que nos preguntamos es cuando. Repasemos los males del United.


Portería y defensa. 

David de Gea por fin consiguió asentarse como un guardameta de primer nivel, lo que se le exigía desde que cambió el Calderón por el Teatro de los sueños. La línea defensiva, a pesar de sus lagunas ocasionales y de que ni Ferdinand ni Vidic son la sombra de lo que fueron, tiene un nivel aceptable. El único engranaje oxidado por el paso del tiempo es el lateral izquierdo. Evra lleva una temporada horrible, consumada con su nefasto partido ante el Newcastle United. Su relevo -Baines o Luke Shaw, e incluso se intentó la cesión de Fabio Coentrao in extremis- debió de llegar en el último verano. Veremos si le fichan algo al bueno de Moyes por Navidad.

Centro del campo.

Ni Thiago Alcántara, ni Ander Herrera, ni Yohan Cabaye. Marouane Fellaini. Encabronados de sobremanera con el belga, se fichó lo que no hacía falta. Pedir un sofá y que te traigan una lámpara, que diría Benítez. Después exprimiremos un poco más la comparación Fellaini-Cabaye y el qué se hizo mal.

Phil Jones demostró una vez más que reconvertir un central a centrocampista no siempre funciona. La baja de Carrick pesa y Cleverley se siente perdido sin él. Más tiempo perdido lleva Anderson, pero creo que ese asunto no tiene solución.
Aún con Ferguson en el banquillo, se fichó a Shinji Kagawa, buen mediapunta pero deficiente en la salida de balón. Y para colmo de males, donde el nipón podría disfrazarse de versión beta de Oliver Aton, es la misma zona de influencia de Rooney. Y si eliminas a Wayne de la ecuación, este equipo podría bajar perfectamente a Championship. Alejado ya de la vida del delantero, sus frecuentes bajadas a recibir el balón son lo único que oxigena a un pobre United. Su tremenda visión de juego y facilidad de enlazarlo son el compre y gane de un equipo que se desangra en términos de creatividad sin él.

Partido ante el Chelsea esta misma temporada. Rooney retrasa su posición para apoyar.

Delantera.

Adnan Januzaj podría ser bautizado como el primero de los Moyes Babes. La irrupción del belga ha sido la única noticia positiva en la temporada de los red devils. Eléctrico, dinámico, descarado y, en ocasiones, resolutivo. La nueva perla del United se ha asentado en la dinámica de la titularidad, incluso por delante de Nani -¡sí, ese que iba a ser el nuevo Cristiano!-.

Respecto al resto, la vida sigue como siempre: Van Persie marca la diferencia y tapa la multitud de carencias del equipo con su pegada, Welbeck sigue sin dar pie con bola, Chicharito sigue siendo el nuevo supersub pero no tiene nivel de titular, Ashley Young tiene el área como piscina particular, Valencia corre como pollo sin cabeza y Nani...bueno, es Nani. El otro chico nuevo del barrio, Wilfied Zaha, no empezó bien su etapa en Manchester: líos amorosos con la hija del míster. Pocas oportunidades para el ex-Palace que desembocan en una escasa participación. Conclusión: el día que Robin falta, los niños de Manchester lloran.

Van Persie y Januzaj llevan el peso ofensivo del United.

Recapitulemos ahora hasta este pasado fin de semana. Manchester United y Newcastle se enfrentaban en Old Trafford. Cabaye, al que Las urracas estaban dispuestos a dejar salir previo pago de 15 millones, anotaba el gol de la victoria (0-1). Los red devils (22 puntos) a 13 del líder -Arsenal- y solo 9 por encima del equipo que marca el descenso, el Fulham. Mientras la medular del United adolece un cerebro, Cabaye -el cual encaja en el rol- te da otro dolor de cabeza. Y Fellaini -que no se adapta ni con calzador- está más pendiente del móvil que del partido. What happens, David?

Fellaini 0-1 Cabaye.
Juan Carlos Mateos del Amo (@juancarlosm_11)

sábado, 26 de octubre de 2013

Al ritmo de Gnabry

Entró en el 7', cuando Flamini se retiraba cojeando y Wenger barruntaba como recomponer el equipo. En teoría, Ramsey pasaba a jugar más atrasado para que él, Serge Gnabry, ocupara un puesto en la línea de 3/4. No es la primera vez que este alemán del 95 entra en un partido del Arsenal y lo revoluciona, pero tal vez sí la más significativa.

El Palace obligaba a jugar al Arsenal en 20-30 metros, adelantando su defensa y haciendo replegar a Chamakh para entorpecer la profundidad de los pupilos de Wenger. Con Özil y Cazorla moviéndose por posiciones centrales, buscando combinaciones con Ramsey en la frontal y sin generar apenas peligro, permitían transiciones cómodas del Palace. Con el juego cerrado por dentro, la única forma de meter mano a aquella contienda incómoda era por banda. Y allí, en el costado derecho, apareció Gnabry. No sabemos si por descaro, necesidad o naturaleza, el joven alemán era el único decidido a encarar y regatear. El resultado de tal osadía fueron dos penaltis: uno no pitado al filo del descanso y otro sí señalado tras la reanudación. Arteta se encargaba de transformarlo en gol. Corría el 47', la lata abierta y Gnabry on fire

Serge Gnabry (vía: Daily Mail)
La única forma de pararle era sacarle del campo, hecho que ocurrió tras la expulsión de Arteta. Wenger decidió retirar al alemán e introducir a Wilshere para rearmar el centro del campo. Era el 65'. Gnabry solo necesitó 58 minutos para que el Arsenal agarrase con una mano otros 3 puntos. La segunda mano en aferrar la victoria llegó por la vía Özil-Ramsey (refrendando así su enésimo show) y el sello de la cabeza de Olivier Giroud. Suman y siguen. Arséne sonríe.

Juan Carlos Mateos del Amo (@JuanCarlosM_11)


lunes, 29 de julio de 2013

Bale, el Real Madrid y sus incógnitas

El run-run constante del verano, ese protagonista que ocupa día sí y día también las portadas de los periódicos nacionales. Ese es Gareth Bale, notable futbolista pero en mi opinión, incompatible con el fútbol español y con lo que tiene ya en nómina el Real Madrid.

(fuente: The Mirror)
El precio. Cuando será para el Real Madrid un inconveniente el precio, por favor. Da igual que sean 90 millones como se habla un día, que sean 120 como se comenta otro o que se ofrezcan 60 más los servicios de Di Maria y Fabio Coentrao. Tras ingresar 60 millones por suplentes (Higuaín no era titular indiscutible) la operación parece aún más posible. La plusvalía generada por la llegada del galés en forma de merchandising maquillaría y haría rentable cualquier operación. Pero pensemos si Bale ronda esas cifras cuando en su día Cristiano fue fichado por 96 y Zidane por 75.

Gareth Bale ha sabido reinventarse, pero toda reinvención conoce unos límites. Poco queda de aquel chico que aterrizó en White Hart Lane proveniente del Southampton, una joven promesa para el lateral izquierdo. El niño fue creciendo y papi Redknaapp, mánager por aquel entonces, adelantó su posición al extremo. Sus condiciones atléticas, su explosividad y fuerza lo hacían idóneo para esa demarcación. Esta pasada temporada, André Villas-Boas fue un paso más allá, centrando su posición ante el nefasto rendimiento de sus delanteros. Ahí Bale también dio la talla.

El único sitio donde un servidor ha comprobado que Gareth Bale cojeaba era por la banda derecha. Redknaapp quiso que jugase a pierna cambiada unos cuantos encuentros del curso 2011/2012, siendo a cada cual peor que el anterior. Acostado en la derecha, Bale se siente incómodo. No es excesivamente técnico, no es capaz de sentar al defensor en una baldosa. Su mayor virtud en el regate es la zancada larga y recta por la banda. Descartando por tanto el movimiento en diagonal (o fuera-dentro), queda la opción de correr en línea recta. Si entras por la izquierda, usas la pierna izquierda para conducir el balón; si lo haces por la derecha, usas la pierna derecha. Bale es zurdo, extraigan ustedes conclusiones.

Todos recordaremos aquella galopada de Bale contra el Inter en 2011. Banda zurda, conducción con la izquierda, su punto fuerte (fuente: elaboración propia).
Analicemos ahora las distintas demarcaciones que podría ocupar el de Cardiff si finalmente llegase al Santiago Bernabéu:

Banda izquierda. Sería lo ideal para él, pero puede que no para su actual dominador. Sí, hablo de Cristiano Ronaldo. Con el buen rendimiento que ofrece jugando a pierna cambiada ¿por qué desplazarlo de esa zona? Podría ser que Cristiano pasase a la derecha y continuase con sus escandalosas cifras goleadoras, pero ¿merecería la pena arriesgarse?


Banda derecha. Como ya he expuesto antes, para mi no es una opción apropiada a raíz de lo que aconteció cuando el galés jugó por ese costado. Podría ser que Bale nos sorprendiese a todos jugando fuera-dentro, pero dadas sus condiciones parece bastante improbable.


Delantero. La posición más novedosa para él. Solo se ha desempeñado ahí una temporada, pero lo ha hecho con excelentes resultados. A veces retrasaba su posición y acababa jugando de media-punta. En su presencia por el centro del ataque se perfila buscando su pierna buena, aprovechando el cañón que atesora en la bota izquierda. Aprovecha su físico y resistencia para sorprender en esta demarcación al final del partido, cuando el rival tiene una marcha menos.


Lo que más dudas genera es la adaptación del galés a la liga española. Como he citado anteriormente, ha sabido reinventarse, pero todo tiene un límite. Sintiéndose muy cómodo jugando con los espacios característicos de la Premier League, puede que las defensas del campeonato nacional supongan una barrera insalvable para que pueda mostrar su máximo nivel. Tal vez su referencia en este ámbito, su piedra de toque, debería de ser la figura de Cristiano Ronaldo. Otro jugador de físico privilegiado, explosivo, que cambió las grandes carreras anglosajonas por los espacios reducidos del campeonato español. El luso mejoró su faceta goleadora, pero desequilibra mucho menos que en Manchester. Habrá que esperar y ver si Bale cambia el blanco del Tottenham por el blanco del Real Madrid.


martes, 23 de abril de 2013

La decimotercera sinfonía de Ferguson

La consecución anoche del vigésimo título liguero del Manchester United (7 First Division y 13 Premier League, todas bajo la batuta de Sir Alex Ferguson) vino precedida de una demostración de buen fútbol, con un juego directo buscando cerrar pronto el partido y dar carpetazo a la liga. Su última víctima fue un Aston Villa muy permisivo atrás, al que Van Persie difuminó en el Teatro de los Sueños en la primera mitad con un soberbio hat-trick.


Y es que gran parte del éxito de esta Premier League recae sobre la figura del holandés. Sin menospreciar a un enorme De Gea, una defensa que ha rendido a altísimo nivel o al doble pivote Carrick-Cleverley que, con la ayuda del incombustible Ryan Giggs, tantos partidos ha dominado, la llegada del holandés a Old Trafford ha repercutido en el éxito de los pupilos de Fergie. Y no solo a nivel de cifras goleadoras, su importancia va mucho más allá de eso.

En primer lugar, y puede que más aparentemente en la sombra, la decisión del holandés hizo mella en el otro equipo de la ciudad y campeón la temporada pasada: el Manchester City. Bien es sabido que los citiziens tenían al holandés como petición prioritaria de Roberto Mancini, pero Robin no se dejó engatusar por los "petrodólares" y acabó siendo un red devil.

El otro punto a destacar es una variante táctica muy interesante que afecta a otro de los puntales de este equipo: Wayne Rooney. Con Van Persie en la plantilla, se liberaba a jugadores con mucha movilidad como Rooney o Welbeck, pasando de  la punta de ataque a jugar detrás del delantero o cayendo a banda izquierda, respectivamente. 

Y es que en el último partido disputado frente al Aston Villa, Ferguson nos deleitó con la enésima capacidad de Wayne Rooney: ocupó el centro del campo junto a Carrick, llevando la manija del partido. Si bien con la selección inglesa se intuía la capacidad de Rooney de bajar al centro del campo a recibir e hilvanar la jugada con el hombre más adelantado, ayer pudimos presenciar esto mismo llevado a su máxima expresión.

Rooney enviando la pelota a Valencia en el 1-0.

Con la movilidad ofrecida por otro de los grandes fichajes de este curso como es el del japonés Shinji Kagawa, Rooney puede dedicarse a distribuir balones en el medio, ya sea en corto o buscando al compañero en largo, avalado por su extraordinaria visión y preciso golpeo del balón. Fruto de estos envíos en largo nacieron los dos primeros goles del United, pases precisos y medidos de un jugador que, liberado de tener que ser el referente ofensivo del equipo, nos descubre que su abanico de posibilidades puede ampliarse todavía hasta límites insospechados.

Rooney asiste a Van Persie en el 2-0.
Tal vez sin ser el equipo más fuerte (los refuerzos del Chelsea y la nómina de figuras del City podían hacer dudar del United), Ferguson ha conseguido alzarse con otro éxito que sumar a su palmarés. Con una apuesta por el juego directo, demostrada a lo largo de toda la temporada, el fútbol inglés vuelve a postrarse ante el equipo de Sir Alex, que nos ha premiado con un año más de sus sorprendentes y discutidas variaciones tácticas. Y es que al final, de una manera u otra, siempre funcionan.

lunes, 15 de abril de 2013

De Hillsborough al cielo


Hoy, 15 de abril de 2013, es un día triste para el fútbol británico. Se cumple el 24º aniversario de la tragedia de Hillsborough. No quiero que esto quede una simple entrada, quiero que esto sea un homenaje a sus víctimas, a esos 96 supporters que perdieron la vida en Sheffield en un partido de semifinales de la FA Cup entre Liverpool y el Nottingham Forest. Estas líneas van por ellos.

En primer lugar, debemos situarnos en el marco social de la Inglaterra de los años 80. El fútbol, convertido en deporte de masas, vivía el auge del hooliganismo: incidentes antes, durante y después de los partidos entre los aficionados  más radicales de los clubes británicos.

El primer azote a las islas llegó en 1985: en la final de la Copa de Europa disputada entre Liverpool y Juventus en Heysel, Bélgica, el derribo de una grada provocó la muerte a 39 aficionados, de ellos 32 eran bianconeri. La UEFA sancionó a los equipos ingleses con su exclusión de las competiciones europeas durante una década. Una puñalada en el corazón de una sociedad que giraba en torno a la pelota.

Nos situamos ahora cuatro años más tarde. Y tenemos al mismo protagonista, el Liverpool. Semifinales de la FA Cup en campo neutral. Sin autopista directa de Liverpool a Sheffield, la llegada de los aficionados reds se demoró. Un fuerte cordón policial estaba encargado de registrar los vehículos en los que se desplazaban en busca de artículos que pudiesen indicar tendencia a la violencia. Cualquier persona que apoyase al Liverpool era sujeto de sospecha. A la entrada del estadio, los aficionados del Liverpool fueron amontonados en una grada vallada, con capacidad para solo 10.000 personas, menos de las desplazadas y  de las que tenían acceso al partido. Al poco de comenzar el mismo, se produjo una invasión de campo. La policía trató de retener a los aficionados en las gradas, pensando que se trataba de hooliganismo, pero en realidad la gente trataba de salvar su vida, estaban muriendo aplastados por el desborde de la capacidad en el sitio que les fue asignado. El desenlace fue trágico: 96 fallecidos, miles de familias destrozadas y un fútbol británico salpicado de nuevo por la sangre.


Desde entonces, en cada partido en Anfield, se pueden observar carteles que rezan "Justice for the 96". Justicia ante una trama desvelada veinte años después, en la que se descubrió que se habían omitido datos que inculparían a la policía y al entonces gobierno de la recién fallecida Margaret Thatcher. Pero creo que hay algo más importante que esa justicia: el recuerdo de 96 almas que murieron en el campo. 96 personas que cada 15 de abril serán recordadas y hacen del Liverpool un club más grande, si puede.


sábado, 13 de abril de 2013

El diablo rojo noruego.


Estamos acostumbrados a tildar de leyendas a jugadores que, durante su estancia en un club, rompen récords, lanzan al equipo a nivel de títulos o dan detalles de su calidad cada partido. Pero en realidad las verdaderas leyendas nacen y viven de mucho más que eso, y lo hacen de cosas más importantes. Viven del amor y la fidelidad a unos colores, de la entrega a una camiseta y de la comunión con la grada. Estas características son las que reunía nuestro protagonista de hoy, Ole Gunnar Solskjær.


Ole nació en Kristiansund, Noruega, el 26 de febrero de 1973. Desarrolló los primeros años de su carrera en dos clubes noruegos, antes de recalar en el todopoderoso Manchester United.

En las 11 temporadas (1996-2007) en las que Solskjær defendió el escudo del equipo de Old Trafford nunca se erigió como titular indiscutible, sino que alternaba titularidad con banquillo. Y en ese contexto, sentado en la banca esperando oportunidades, nació su leyenda: la leyenda del super-sub. Se decía que no había partido en el que, saliendo desde el banquillo, Ole Gunnar Solskjær no marcase. No era un jugador  técnico, pero sí reunía las condiciones idóneas para ser un killer: dominio de ambas piernas y de la cabeza. Pero su cualidades más importantes eran sin duda su inteligencia, actitud y concentración.
Como reconoció Sir Alex Ferguson "tiene mentalidad de entrenador. Durante los partidos analiza a los rivales, busca sus puntos débiles. Eso le da luego ventaja". El asesino con cara de niño, como le conocían, consiguió anotar 29 goles en los 150 partidos que partió como suplente. Para el recuerdo quedan los cuatro goles que le endosó al Nottingham Forest en tan solo 12 minutos.


Solskjær celebrando el gol de la victoria.
Pero el momento más memorable de su carrera llegó en la final de la Liga de Campeones de 1999, disputada en el Camp Nou, en la que el Manchester United se medía con el Bayern de Múnich. Los alemanes se adelantaron con un tempranero gol de Mario Basler y dominaron durante todo el encuentro, pero no consiguieron ampliar su ventaja. Un United inoperante en ataque, que casi no generó peligro a lo largo del encuentro, suscitó que Ferguson realizase dos cambios, claves a la postre: dio entrada a Teddy Sheringham (67') y Solskjær (81'). Ambos cambiarían el rumbo de la contienda, consiguiendo el primero el tanto del empate en el minuto 91 y asistiendo a nuestro protagonista en el 93' para que el United se erigiese como rey de Europa. La cara de incredulidad de los jugadores del Bayern lo resumía todo. Solskjær les había arrebatado en un instante lo que habían merecido con creces durante 90 minutos.





A partir de 2004 sus apariciones fueron mucho más escasas debido a una grave lesión de rodilla. Hasta su retirada en 2007 no llegó a superar la decena de partidos disputados. Pero para entonces ya no era un jugador más. Era leyenda e historia viva de Old Trafford. Otros jugadores se habrían marchado a otro club ante tan pocas oportunidades, él asumió su rol y dio siempre el máximo. El fútbol le recompensó con el recuerdo que se tendrá de él y de su gol en esa final de 1999.





Actualmente es el entrenador del Molde FK noruego, club desde el que dio el salto a la Premier League. Ferguson ha reiterado en varias ocasiones que él sería su sustituto en el banquillo del Teatro de los sueños. Quién sabe, tal vez su leyenda con el United no esté del todo escrita.








miércoles, 5 de septiembre de 2012

Mirando al pasado: George Best.


Excelente como futbolista, problemático en el ámbito privado. Así podemos resumir la figura de George Best, sin duda alguna, el mejor jugador nor-irlandés de la historia.

Extremo menudo y rápido, técnicamente bien dotado, vio truncada su exitosa carrera por sus problemas con el alcohol, que terminó por llevárselo en 2005. 

George Best debutó en 1963 con la elástica del Manchester United, formando la conocida como Santísima Trinidad junto a Denis Law y Bobby Charlton. Con los red devils jugó hasta 1974 y ganó dos ligas y una Copa de Europa, la cual celebró junto a John Lennon y Yoko Ono en vez de hacerlo con sus compañeros de equipo, ganándose el apodo de El quinto Beatle. A nivel individual, fue galardonado con un Balón de Oro y un Balón de Bronce.

Tras su etapa en Manchester, fichó por el Fulham, donde solo permaneció una temporada. Hasta su retirada, en 1984, jugó en pequeños equipos de Escocia, Irlanda y Estados Unidos.

Siempre se tomó su alcoholismo y su gusto por las mujeres con el típico humor inglés que le caracterizaba, dejando frases para el recuerdo. Aquí van algunas de ellas:

- "Tenía una casa en la costa, pero para llegar a ella había que pasar por un bar. Nunca llegué a ver el mar".
- "Cada vez que entro a un sitio, hay 70 personas para invitarme a beber, y yo no sé decir que no".
- "En 1969 dejé las mujeres y el alcohol. Fueron los 20 peores minutos de mi vida".
- "Me gasté la mayor parte de mi fortuna en alcohol, mujeres y coches deportivos. El resto lo desperdicié".
- "Nunca salía por la mañana con la intención de emborracharme, simplemente sucedía".
- "No la pega con la izquierda, no cabecea, no defiende y marca pocos goles. Aparte de eso, está bien". (Opinando sobre David Beckham).

Pero a pesar de su faceta problemática, en su recta final nos regaló una frase que demostraba su amor e implicación por el fútbol: "Remember me for my football".

Su mala cabeza y el no haber cosechado éxitos con su selección (cuando Irlanda del Norte se clasificó para el Mundial de España'82, Best contaba ya con 36 años, con lo cual no participó) nos impide hablar de George Best como uno de los mejores jugadores de toda la historia.





martes, 28 de agosto de 2012

¿Cuanto vale el gol?

Ayer, una vez más, el ariete del Atlético de Madrid, Radamel Falcao, nos brindó una demostración de efectividad de cara a gol, anotando un hat-trick (uno de ellos de penalti) y justificando de nuevo que equipos como el Anzhi o el Chelsea se hayan mostrado dispuestos a realizar un desembolso de entre 60 y 70 millones de euros por sus servicios.

Incluyendo al propio Falcao, analizaremos varios delanteros por los que se hizo una inversión, siendo bastante rentables y efectivos durante los últimos años y que todavía se mantienen en activo. Se quedan por tanto fuera de esta lista canteranos que triunfaron o triunfan en sus equipos de origen como Raúl y Messi o jugadores que ya no están en activo, como Ronaldo o Van Nistelrooy.

CRISTIANO RONALDO

El luso ha justificado a base de goles el desembolso que realizó el Real Madrid hace tres años por él. Tras pagar 94 millones al Manchester United por sus servicios, CR lleva hasta el momento 147 goles en 147 apariciones, con lo que promedia un gol por partido. Hablando en términos económicos, un gol suyo cuesta 639.455,78 €. Pese a lo alto de esta cifra, el jugador de Madeira es un seguro de cara a portería y con certeza perforará las redes enemigas con bastante frecuencia en los próximos años con la elástica merengue.

HENRY

El jugador francés es leyenda viva del Arsenal. Máximo goleador de su historia, Titi fue contratado por el conjunto de Arsene Wenger por algo más de 16 millones de euros. En 288 partidos con los gunners anotó 228 goles, 0,79 por partido. Cada gol suyo tenía un valor de 70.614,035 €. Tras defender la camiseta del equipo del norte de Londres durante 8 temporadas, puso rumbo a Barcelona, dejando 24 millones en las arcas inglesas por su traspaso.

FALCAO

Radamel Falcao García llegó el pasado verano al Atlético de Madrid, con la difícil misión de sustituir al Kun Agüero. Pero más que sustituirlo, lo superó. A día de hoy lleva 39 goles en 52 partidos, con una media de 0,75 por aparición. Un gol suyo vale algo más de un millón de euros, precio que irá bajando a medida que aumenten sus tantos con la elástica colchonera.

Pero más impactantes son sus datos con el Oporto. El club portugués lo fichó de River Plate por 5,5 millones de euros. En 86 encuentros con los dragones, perforó la red en 72 ocasiones, con un promedio de 0,83 goles por partido y un valor de solo 76.388,89 euros por cada tanto.

KLAAS-JAN HUNTELAAR

Increíble lo del ariete holandés esta temporada en las filas del Schalke 04. The Hunter llegó al equipo alemán tras jugar en Ajax, Real Madrid y AC Milán por 14 millones de euros. En la pasada temporada anotó 48 goles en 48 partidos, para un total de 84 partidos y 62 goles con la elástica de Los mineros (0,74 tantos por encuentro). Cada gol del internacional holandés tiene un precio de 225.806,45 €.

Pero, aparte de grandes aciertos a la hora de comprar gol, también hay grandes descalabros: jóvenes promesas que no terminaron de arrancar o jugadores consagrados que no encajaron en sus equipos. Estos son algunos de los delanteros menos rentables del fútbol moderno:

ANDY CARROLL

Se desembolsaron por él 41 millones de euros tras la marcha de Fernando Torres al Chelsea. El ex-jugador del Newcastle nunca ha dado la sensación de tener suficiente nivel para jugar en Anfield, consiguiendo solo 11 goles en 58 apariciones con los reds. Con un pobre promedio de 0,19 goles por partido, cada gol suyo cuesta casi 4 millones de euros (3.727.272,72 €). Sin contar para el nuevo entrenador del Liverpool, se le está buscando salida y hacer olvidar uno de los peores fichajes que se recuerdan en la historia reciente del equipo de Merseyside.

IBRAHIMOVIC

La fugaz carrera de Ibra en el Barça  no es tan descabellada en el promedio goleador. Con 22 goles en 44 apariciones (0,5 goles por partido), podría decirse que no fue tan mal fichaje. Pero si la mayoría de esos goles se producen de agosto a enero y has desembolsado 69,5 millones por el jugador, el asunto toma matices de broma. Su carácter díscolo y sus encontronazos con "El filósofo" Guardiola aceleraron la marcha de Ibra al Milán por un total de 30 millones de euros. En su paso por Can Barça, los goles del sueco costaron la friolera de 3,16 millones de euros, demasiado dinero para una estrella mundial y todo un referente de cara a puerta.

FERNANDO TORRES

El fichaje del delantero de Fuenlabrada por el Chelsea vino rodeado de una gran expectación. Siendo el traspaso más caro de un jugador español, su andadura en Stamford Bridge ha estado marcada por malas actuaciones y fallos clamorosos de cara a puerta. En 71 partidos solo ha anotado 15 goles, con un promedio de 0,21 por partido, cifras injustificables tras pagar al Liverpool 58,5 millones de euros. Cada gol de The Kid le ha costado a los blues 3,9 millones de euros. Sí es verdad que el rendimiento de Torres ha ido de menos a más, anotando un gol en la semifinal de la pasada Champions contra el Barça y con un registro de 3 goles en 4 partidos en esta temporada que acaba de comenzar. Parece que el curso 2012/2013 nos podría volver a deparar al mejor Fernando Torres.

ANELKA

El Real Madrid fichó a Nicolás Anelka con 20 años por un montante de 35 millones de euros. El futbolista, procedente del Arsenal, nunca cuajó en el club blanco. Su mala relación con el cuerpo técnico como con sus propios compañeros le llevaron a que solo disputase 18 partidos, anotando 2 goles (eso sí, uno de ellos vital en la semifinal de la Champions, competición que el Real Madrid acabaría ganando). Su promedio de 0,11 goles por partido supuso que cada uno de los dos goles que anotó costasen 17,5 millones de euros. La única nota positiva fue que el Madrid consiguió transferirlo al PSG por 34,5 millones de euros, recuperando el desembolso que supuso su llegada. 

lunes, 27 de agosto de 2012

Luka Modric, El Cruyff de los Balcanes.



Por fin hoy se concretó el pase de Luka Modric al Real Madrid, previo pago de 35 millones de euros más otros 7 variables. El croata se ha convertido en uno de los culebrones del verano, llegando a declararse en rebeldía para que el Tottenham lo traspasase al conjunto de la capital de España.

Se venía hablando de la polivalencia de Modric y que ofrecería varias opciones al juego del Madrid. Seamos realistas. Hoy ha dicho que se encuentra más cómodo en el centro del campo, pero sus ídolos son Boban y Totti, toda una declaración de intenciones. Tanto el ex-jugador del AC Milán como el capitán de la Roma se desempeñan en la media punta, lugar donde Modric más ha rendido a lo largo de su carrera. Pasemos a analizar pues, las posiciones que podría ocupar Modric:

Mediocentro: No es la peor opción, pero no en la que más destaca. Buen organizador, con tendencia a subir. Este año ha jugado la mayoría de los partidos en esta posición junto a Scott Parker, con buenas apariciones, pero a veces un tanto irregulares. Podría jugar en vez de Xabi Alonso o con el tolosarra (algo improbable en partidos grandes, pero veríamos un Madrid con una gran salida de balón).

Interior en un trivote: Opción casi similar a la anterior, jugaría respaldado normalmente por Khedira y Xabi.

Interior izquierda: La peor de todas las posibles. Redknapp lo usó esta temporada en esta posición y no se le vio ni aparecer. No es excesivamente rápido y el jugar pegado a banda disminuye sus principales virtudes. 

Mediapunta: Posición en la que más ha destacado en su carrera, cerca del área puede dar el último pase o buscar una jugada personal para asistir o rematar a portería. Es la posición que más explota sus cualidades, entraría como alternativa a Özil.

En ningún caso podría hacerse con un puesto de titular en el actual Real Madrid, pero sí que podría sumar más alternativas al frente de ataque blanco o servir de revulsivo en algún partido atascado. Veremos que posición ocupa El Cruyff de los Balcanes y si ayudará al Real Madrid a levantar la tan ansiada Décima.

martes, 21 de agosto de 2012

1ª Jornada Premier League.

Van Persie al finalizar el partido.
Ayer concluyó la primera jornada de la Premier League con el partido que enfrentó al Manchester United con el Everton en Goodison Park. Todas las miradas estaban puestas en el equipo de Sir Alex Ferguson y en su reciente incorporación, Robin Van Persie (empezó en el banquillo y salió en la segunda parte). Pero el United, al igual que el año pasado, decepcionó con un juego lento y previsible y pese a la gran actuación de David de Gea, que evitó una goleada, sucumbió ante el tanto que consiguió Fellaini (el mejor del partido) a la salida de un corner.

Con Valencia de lateral derecho y Carrick de central, Ferguson confió el centro del campo (el gran problema del United) a Scholes y Cleverley, con Nani y Kagawa (otra de las grandes esperanzas del Man.Utd.) en las bandas y Rooney y Welbeck en punta. El Everton planteó la contienda con un 4-5-1, sólo con Jelavic en punta y con mucha presencia ofensiva de Osman y Fellaini, los cuales dominaron el partido y crearon junto con Pienaar las mejores ocasiones del partido para el Everton. Victoria justa del Everton ante un mal United que llevaba sin perder el primer partido de la Premier 8 años.

Victorias de City y Chelsea y descalabro del Liverpool.

El Chelsea comenzó la Premier con una victoria ante el Wigan del español Roberto Martínez, con una gran actuación de Eden Hazard, que asistió a Ivanovic en una subida del lateral diestro y que supuso el primer gol del partido, mientras que 4 minutos más tarde fue derribado en el área por el ex del Mallorca Iván Ramis. Frank Lampard se encargó de convertir la pena máxima en el segundo de la tarde. Por parte del Wigan, el mejor fue Victor Moses (se especula que puede fichar por el Chelsea), muy incisivo por las bandas. Koné, ex-delantero del Levante, ingresó en el terreno de juego en la segunda parte y solo dispuso de un remate de cabeza a la salida de un corner que se marchó bastante desviado.

Lesión del Kun.
El Manchester City consiguió imponerse por 3-2 ante el recién ascendido Southampton, que llegó a ir por delante en el marcador. El partido empezó mal para los de Roberto Mancini, ya que el Kun Agüero se lesionó de la rodilla (el propio Agüero desmintió en su cuenta de Twitter que tuviese rotura de ligamentos, pero todavía no se conoce el parte oficial del equipo) y tuvo que retirarse en camilla en el minuto 11. En su lugar entró el bosnio Dzeko. Pero el City tenia otro argentino en la cancha, Carlos Tevez, y en una acción de éste el árbitro decretó penalti. Silva fue el encargado de lanzarlo, pero su pésimo chut lo atrapó el portero. Antes de llegar al descanso, Nasri asistió majestuosamente a Tevez y el Apache no perdonó. En la segunda mitad se produjo la sublevación del Southampton, con goles de Lambert y Davis, los cuales daban la vuelta al partido. Pero apareció la figura de Dzeko, que aprovechó un balón suelto para instaurar el 2-2 en el marcador. En el minuto 79, Nasri completó su buen partido con el gol de la victoria para los citiziens.
Celebración de Nasri tras el 3-2.

El nuevo Liverpool de Brendan Rodgers no comenzó con buen pie su andadura, tras perder 3-0 en casa del West Brom. Con diez jugadores desde el minuto 58 por la expulsión de Agger, el Liverpool sucumbió ante los goles de Gera, Odemwingie y Lukaku. Rodgers, contratado este verano tras su buena labor al frente del Swansea, se enfrenta en las próximas jornadas al Arsenal y al Manchester City. El nuevo estilo que pretende instaurar dependerá en gran medida de la adaptación al juego de Allen, ex-pupilo suyo el año pasado en el Swansea. También hay muchas esperanzas depositadas en el delantero Borini, fichado de la Roma. Un centrocampista creativo y un delantero rápido en detrimento de Charlie Adam (de corte más defensivo) y Andy Carroll (delantero "tanque", incompatible con la idea futbolística de Rodgers). En el caso del delantero, se habló de una cesión al West Ham, la cual no llegó a concretarse. Nuevos aires soplan en Anfield Road.

Cazorla mueve al Arsenal, derrota del Tottenham y doblete de Michu.

En el resto de partidos, el Arsenal de Cazorla empató contra el Sunderland, lo que supuso el debut oficial del asturiano y que fue el mejor de un gris Arsenal. Los gunners partieron con Lukas Podolski en la primera parte como referencia arriba, pero en la segunda mitad ingresó al terreno de juego Giroud (máximo goleador de la Liga 1 francesa el año pasado), el cual tampoco consiguió perforar las redes de los black cats.

El Tottenham perdió en St.James Park 2-1 frente al Newcastle. Mientras se decide el futuro de Luka Modric y a la espera de la posible llegada de Moutinho y de un delantero, el conjunto de André Villas-Boas    acabó sucumbiendo con goles de Demba Ba y de Hatem Ben Arfa por parte de los magpies, que hicieron inútil el gol de Defoe.

El ex-rayista Michu se estrenó en la Premier con un doblete, en la victoria de su equipo, el Swansea, por 0-5 frente al Queens Park Rangers. El Swansea se coloca líder de la Premier League, empatado con el Fulham, que también le endosó una manita al Norwich City.

Michu celebra uno de sus dos goles.
En los dos partidos restantes, el West Ham United se impuso al Aston Villa en el regreso de los hammers a la Premier y el Stoke City firmó un empate a uno frente al Reading, el cual igualó la contienda en el minuto 90 con un gol de penalti transformado por Le Fondre.


domingo, 20 de mayo de 2012

El triunfo inesperado.




23:20 aproximadamente. Didier Drogba frente a Neuer, el penalti decisivo. El africano tranquilo, frío, con carrerilla corta para lanzar el penal, como acostumbra en cada balón parado. El alemán seguro como siempre, pero con una responsabilidad enorme, el alargar la vida de la tanda o que el Chelsea se encumbrase. Y pasó lo segundo. Llantos de todo tipo en la cancha, de alegría, de dolor y tristeza, pero el orgullo blue sobrevolando el Allianz Arena y la noche muniquesa. El Chelsea era campeón de Europa, pero para esto, hay que retroceder 120 minutos de partido y prórroga.

El partido comenzó con el guión esperado: un Chelsea algo más libre que contra el Barça y un Bayern jugando a lo que sabe: atacar. El Chelsea buscando las contras por las bandas con Kalou y Ryan Bertrand (1er jugador en debutar en la Champions en la final) como efectivos y con el ingenio de Mata y el talento inextinguido de Lampard en el doble pivote con Mikel. Y en punta el héroe de la noche de ayer, y de las semifinales, y puede que de toda la Champions: Drogba. Los de Munich, por su parte, con Robben y Ribery en banda, Schweinsteiger y Kroos en el doble pivote y un inoperante Müller (hasta su gol, prácticamente desaparecido) por detrás del imponente Mario Gomez, segun máximo artífice del campeonato por detrás de Messi. La idea del Chelsea duró poco: el talento arriba del Bayern y la inercia ofensiva de sus jugadores llevaron al Chelsea a estar defendiendo como en las semis. La gente dirá que el partido fue aburrido, no hubo emoción y goles hasta el final, y el público quiere ver goles. Pero ayer hubo fútbol, mucho fútbol, dos estilos completamente dispares: la perfecta defensa inglesa (quién diría que un equipo inglés defendería nunca tan bien) contra el poderío alemán.

 El Bayern estaba tranquilo: sabían que tarde o temprano llegaría su oportunidad, siempre hay grietas en los muros. Pero si detrás de ese muro está Cech, la cosa cambia. El checo sacó todo lo que le tiraron, destacar una magnífica intervención con el pie a tiro de Robben. Pero el momento de Petr Cech llegaría más tarde, después de los 90 minutos. La insistencia del Bayern llevó a que en el minuto 83 de partido, un centro de Kroos fuese rematado por Müller. Era el gol de la final, el gol de la 5ª Champions del Bayern y el premio al dominio y la insistencia durante todo el partido. Pero entonces ellos aparecieron.


Di Matteo metió a Torres por Kalou y Van Buyten entró por el héroe Müller. Algunos dirán que es una
simple anécdota, pero el córner del empate, de la esperanza, fue forzado por Torres. Centro al primer palo y ahí apareció Drogba. Lo hizo, empató el partido en el 88 tras un Neuer que defendió el corner en la línea de la portería y no un paso adelante, como se le manda a los porteros. El paso que separó al Bayern de volver a ganar la Champions. Eso sí, este detalle no le quita mérito a Drogba, remate exquisito a la escuadra del, para mi, mejor futbolista africano de la historia.

Juup Heynckes se encontró con la fría realidad: había metido un defensa más, Tymoshchuk había pasado al medio y Kroos a la media-punta. No cambió el dibujo, pero el equipo era más defensivo. El colmo llegó en la prórroga: penalti cometido por Drogba sobre Ribery. Robben se disponía a lanzar. Y ahí apareció la figura del hombre del casco. Cech detiene, y la locura blue se desata, mientras caía la moral del Bayern. En la siguiente jugada Ribery cae lesionado y entra en su lugar el croata Ivica Olic.

Con un Bayern moral y fisicamente hundido se llegó al final de la media hora de la prórroga, no sin disponer antes de dos ocasiones, una en la que Olic no se entendió con Van Buyten y otra en la que Cahil le rebañó la pelota a Gomez.

Siempre me han dicho y he aceptado que los penaltis son injustos y feos, que puede ganar el que menos lo merezca. Ayer el Chelsea defendió de 10, igual que el Bayern atacó de 10, había justicia fuese el que fuese el ganador. Hasta ayer. Porque dicen que los penaltis son una lotería, que el portero elige un lado y se tira. Bobadas, Ayer Cech demostró saber lo que hacía: en todos los lanzamientos acertó el lado, fuese después la estirada mejor o peor, pero siempre eligió el lado correcto.

En el primero, Lahm consiguió meter pese a que Cech tocó el balón. Mata, primer lanzador del Chelsea y visiblemente nervioso lo tiro mal, flojo. Neuer interceptó.

El segundo fue obra de Mario Gomez. Impresionante la forma de lanzar el penalti, perfecto. Lo mismo que David Luiz. Me sorprendió que tirase él, pensé que lo haría horrible y me hizo ver que estaba equivocado. A la escuadra.

El tercero fue aún mayor sopresa: Neuer. Gran lanzamiento abajo, aunque creo que Cech pudo haberlo parado. Y era el turno de Lampard, leyenda de este Chelsea. El jugador surgido del West Ham United lanzó al centro y fuerte, arriesgado, pero seguro.

Y llegó la debacle alemana. Cech intercepta el disparo de Olic y Cole consigue empatar la tanda a 3.
El 5º y definitivo. Schweinsteiger, el hombre que eliminó al Madrid metiendo el último penalti, tenía la responsabilidad del 5º. Y al palo. Silecio. caras largas, preocupación y Drogba que cogía el balón que le daría un nombre entre los más grandes del mundo, si no lo era ya. Frío, el africano engañó a Neuer. El Chelsea era campeón.

Ganó su primera tanda de penaltis en la UCL y el Bayern perdió la primera. Las estadísticas están para romperlas, y en que momento. 9 años después y 900 millones invertidos por Abramovich le daban su primera Champions al Chelsea. El héroe llegado del OM, Drogba, su Champions, leyenda viva de los blues.

Y el gran momento de uno de los ausentes en la final: John Terry levantaba la copa junto a Frank Lampard. Se quitaron la espina de Moscú en 2008, cuando Terry se resbaló y el Chelsea perdió frente al Manchester United. Y en ese momento, el cielo de la capital de Baviera se tiñó de azul, del azul de los campeones, del azul de jugadores que han luchado con uñas y dientes, de verse fuera en octavos a la gloria europea. Enhorabuena Chelsea.