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lunes, 22 de abril de 2013

Y Saint-Etienne brilló de nuevo


Ayer el fútbol francés se volvió a teñir de verde. El AS Saint-Etienne se alzó con la Coupe de la Ligue tras derrotar al Rennes con un solitario gol de Brandao. El recuerdo de las pasadas glorias cosechadas por Les Verts volvió a embriagar las calles de Saint-Etienne. No en vano, esta ciudad de la región Ródano-Alpes puede presumir de albergar al club más laureado de la historia del fútbol galo.

A pesar de su glorioso palmarés, ayer se puso fin a una sequía de 31 años sin títulos, desde que el ASSE levantase su último entorchado de liga allá por 1981 bajo la dirección de Michael Platini. Gran dominador del fútbol en Francia desde los años 60 hasta 1981 (consiguió sus diez títulos ligueros en ese periodo), su posterior ostracismo se vio contrastado con el reciente auge de su eterno rival: el Olympique Lyonnais, que consiguió sus siete ligas de manera consecutiva (2002-2008), amenazando su hegemonía histórica.

La clave del éxito de aquel equipo dominador recaló en la figura de Robert Herbin, que dirigió al club desde 1972 hasta 1983, llegando al banquillo con tan solo 33 años y consiguiendo alzarse campeón liguero tres veces consecutivas en los cuatro años posteriores. Con importantes figuras del fútbol francés como Rochetau o Bathenay, sería el modelo  que relanzaría al fútbol galo en el panorama internacional. Pero entre tanto éxito también hubo lugar para sombras. En 1976, el ASSE se media en Hampden Park al Bayern de Münich de Sepp Maier, Beckenbauer, Rummenigge, Müller y Uli Hoeness que venía de alzarse campeón de Europa durante dos años consecutivos y buscaba ampliar su racha. La que será recordada como "La final de los postes" depararía un duro golpe al Saint-Etienne, que dominó prácticamente todo el encuentro, pero acabó sucumbiendo ante el conjunto teutón.
ASSE que disputó la final de la Copa de Europa.

Pero ahora la esperanza vuelve a iluminar a la escuadra del Geoffroy Guichard, buscando que la consecución de la Coupe de la Ligue pudiese ser el pistoletazo de salida para un nuevo dominio de Les Verts en el fútbol francés, algo improbable con la adinerada sombra del PSG al acecho. Pero soñar es gratis. Y por qué no soñar de verde.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Mirando al pasado: George Best.


Excelente como futbolista, problemático en el ámbito privado. Así podemos resumir la figura de George Best, sin duda alguna, el mejor jugador nor-irlandés de la historia.

Extremo menudo y rápido, técnicamente bien dotado, vio truncada su exitosa carrera por sus problemas con el alcohol, que terminó por llevárselo en 2005. 

George Best debutó en 1963 con la elástica del Manchester United, formando la conocida como Santísima Trinidad junto a Denis Law y Bobby Charlton. Con los red devils jugó hasta 1974 y ganó dos ligas y una Copa de Europa, la cual celebró junto a John Lennon y Yoko Ono en vez de hacerlo con sus compañeros de equipo, ganándose el apodo de El quinto Beatle. A nivel individual, fue galardonado con un Balón de Oro y un Balón de Bronce.

Tras su etapa en Manchester, fichó por el Fulham, donde solo permaneció una temporada. Hasta su retirada, en 1984, jugó en pequeños equipos de Escocia, Irlanda y Estados Unidos.

Siempre se tomó su alcoholismo y su gusto por las mujeres con el típico humor inglés que le caracterizaba, dejando frases para el recuerdo. Aquí van algunas de ellas:

- "Tenía una casa en la costa, pero para llegar a ella había que pasar por un bar. Nunca llegué a ver el mar".
- "Cada vez que entro a un sitio, hay 70 personas para invitarme a beber, y yo no sé decir que no".
- "En 1969 dejé las mujeres y el alcohol. Fueron los 20 peores minutos de mi vida".
- "Me gasté la mayor parte de mi fortuna en alcohol, mujeres y coches deportivos. El resto lo desperdicié".
- "Nunca salía por la mañana con la intención de emborracharme, simplemente sucedía".
- "No la pega con la izquierda, no cabecea, no defiende y marca pocos goles. Aparte de eso, está bien". (Opinando sobre David Beckham).

Pero a pesar de su faceta problemática, en su recta final nos regaló una frase que demostraba su amor e implicación por el fútbol: "Remember me for my football".

Su mala cabeza y el no haber cosechado éxitos con su selección (cuando Irlanda del Norte se clasificó para el Mundial de España'82, Best contaba ya con 36 años, con lo cual no participó) nos impide hablar de George Best como uno de los mejores jugadores de toda la historia.